He estado pensando un rato y la verdad es que cuando hablo de ciencia lo hago de todo y de nada, muy parecido a la conversación que transcribes. Conversaciones un tanto caóticas que saltan de un concepto a otro con encanto incluso poético. Me gusta pensar que ahora ya no hablo solo de mi ciencia, aquella que como un artesano vamos moldeando día a día y la misma materia de estudio nos sorprende con sus poros e imperfecciones, sino que poco a poco dejo que fluya el entusiasmo y abro los ojos para sorprenderme por todo lo que la ciencia nos aporta y aún nos queda por descubrir.
“Un faro quieto nada sería
guía, mientras no deje de girar
no es la luz lo que importa en verdad
son los 12 segundos de oscuridad.
Para que se vea desde alta mar…
De poco le sirve al navegante
que no sepa esperar.”
Esto lo escribió Jorge Drexler y qué bien lo canta! Seguramente no pensase en la ciencia y tampoco en un faro urbano, pero qué haríamos sin esa espera, sin esa oscuridad y sin esa navegación para avanzar en el conocimiento. Conversaciones como la que transcribes aquí se pueden dar en los momentos de espera entre un paso y otro de un análisis, el crecimiento de una colonia microbiana o la llegada de la siguiente campaña de excavación, y es en estos supuestos tiempos muertos en los que hay más luz de la esperada y surge una idea o una colaboración.
1 comentarios
Eva Alloza dice:
15 Aug 2012
He estado pensando un rato y la verdad es que cuando hablo de ciencia lo hago de todo y de nada, muy parecido a la conversación que transcribes. Conversaciones un tanto caóticas que saltan de un concepto a otro con encanto incluso poético. Me gusta pensar que ahora ya no hablo solo de mi ciencia, aquella que como un artesano vamos moldeando día a día y la misma materia de estudio nos sorprende con sus poros e imperfecciones, sino que poco a poco dejo que fluya el entusiasmo y abro los ojos para sorprenderme por todo lo que la ciencia nos aporta y aún nos queda por descubrir.
“Un faro quieto nada sería
guía, mientras no deje de girar
no es la luz lo que importa en verdad
son los 12 segundos de oscuridad.
Para que se vea desde alta mar…
De poco le sirve al navegante
que no sepa esperar.”
Esto lo escribió Jorge Drexler y qué bien lo canta! Seguramente no pensase en la ciencia y tampoco en un faro urbano, pero qué haríamos sin esa espera, sin esa oscuridad y sin esa navegación para avanzar en el conocimiento. Conversaciones como la que transcribes aquí se pueden dar en los momentos de espera entre un paso y otro de un análisis, el crecimiento de una colonia microbiana o la llegada de la siguiente campaña de excavación, y es en estos supuestos tiempos muertos en los que hay más luz de la esperada y surge una idea o una colaboración.