Precisamente con la etiqueta “eco” llegan también modas peligrosas… Hay que tener mucho cuidado con el etiquetado. Por ejemplo, están vendiendo como Estevia en muchos supermercados, algo que sólo lleva un 3% de estevia, y lo demás edulcorante. Por lo tanto estás consumiendo algo que en vez de regularte el nivel de azúcar, encima te acidifica la sangre. Las leyes de etiquetado son de lo más perverso. Otro ejemplo: la levadura de cerveza. Ahora está la moda de desamargarla, y es un proceso en el cual pierde muchos de sus nutrientes. Estoy aburrida de encontrar solamente levadura de cerveza desamargada, en sitios como el Super Eco de Blasco Ibáñez o en los Terra Verda. Menos mal que en la herboristería de mi pueblo de toda la vida, sigue llegando amarga.
Mención aparte la Sal del Himalaya: viene de una mega mina de sal en Pakistán, sí, a los pies del Himalaya. Pero y qué… La gente se gasta en muchos casos casi más del doble de lo que te cuesta una sal sin refinar del Atlántico. Es suficiente con una sal sin refinar y sin anti-aglomerantes, aunque venga de las salinas de Torrevieja o de las de mi tierra en el Mar Menor. Pero como la venden en un súper ECO, y mola cantidad que venga del Himalaya y que sea color rosa… Yo creo que le causé un trauma a una dependienta de un Terra Verda explicándole de dónde venía la Sal del Himalaya, y que obtendría el mismo beneficio gastando dos euros menos en otra.
1 comentarios
Susana dice:
20 Feb 2015
Precisamente con la etiqueta “eco” llegan también modas peligrosas… Hay que tener mucho cuidado con el etiquetado. Por ejemplo, están vendiendo como Estevia en muchos supermercados, algo que sólo lleva un 3% de estevia, y lo demás edulcorante. Por lo tanto estás consumiendo algo que en vez de regularte el nivel de azúcar, encima te acidifica la sangre. Las leyes de etiquetado son de lo más perverso. Otro ejemplo: la levadura de cerveza. Ahora está la moda de desamargarla, y es un proceso en el cual pierde muchos de sus nutrientes. Estoy aburrida de encontrar solamente levadura de cerveza desamargada, en sitios como el Super Eco de Blasco Ibáñez o en los Terra Verda. Menos mal que en la herboristería de mi pueblo de toda la vida, sigue llegando amarga.
Mención aparte la Sal del Himalaya: viene de una mega mina de sal en Pakistán, sí, a los pies del Himalaya. Pero y qué… La gente se gasta en muchos casos casi más del doble de lo que te cuesta una sal sin refinar del Atlántico. Es suficiente con una sal sin refinar y sin anti-aglomerantes, aunque venga de las salinas de Torrevieja o de las de mi tierra en el Mar Menor. Pero como la venden en un súper ECO, y mola cantidad que venga del Himalaya y que sea color rosa… Yo creo que le causé un trauma a una dependienta de un Terra Verda explicándole de dónde venía la Sal del Himalaya, y que obtendría el mismo beneficio gastando dos euros menos en otra.